markando - marketing con resultados

Siguiendo con los anteriores artículos en donde asumíamos la defensa del marketing ante las “ injustas ” acusaciones recibidas por esta técnica de gestión empresarial de que la misma solo busca manipular al consumidor, continuamos con el desarrollo de otro argumento de defensa de que el marketing de manera alguna busca engañar al cliente y/ o consumidor.

ARGUMENTO Nº 3

El marketing como una técnica de gestión empresarial de ninguna manera tiene la fuerza para influir en forma masiva en el comportamiento humano.

 Fijémonos en el caso de los aparatos celulares. Personas de 40 años para arriba recordarán sus años infantiles y de juventud que jamás hemos “ necesitado ” tener un dispositivo que nos mantenga en permanente contacto con nuestros padres y amigos, ni tampoco nuestros padres para atender sus actividades laborales por más importantes que fueran tenían que estar siempre disponibles con un aparato de comunicación personal. ¿ Entonces el invento de los teléfonos celulares ha creado la necesidad irreal de estar en contacto permanente con la gente que estamos vinculados ?

De manera alguna se podría alegar que si. Por un lado vemos que la sociedad ha evolucionado hacía una extrema competitividad y nos obliga en nuestras actividades profesionales y/ o laborales a estar en contacto permanente para que se tomen decisiones inmediatas o recibir indicaciones urgentes ya que de no hacerlo y teniendo un competidor que “ vuela ” este nos podría desplazar en el mercado, por otro lado las tensiones y la inseguridad existentes hacen que el poder comunicarnos desde cualquier parte en cualquier momento amortigue un tanto dicha sensación incomoda de peligro. ¿ El marketing tiene que ver de alguna forma en estos cambios en la sociedad  ? La respuesta cae de maduro.

En el marketing se denominan “ Necesidades Latentes ” aquellas carencias existentes pero que por no existir un producto o servicio que las satisfaga, dichas necesidades no se manifiestan, y el marketing a través de herramientas como la Investigación de Mercados va descubriendo esas necesidades latentes. Recordemos aquellos primeros aparatos celulares; de hecho que no íbamos a ir a la tienda a pedir un aparato con cámara, con agenda, con calculadora y que pudiera escuchar mis músicas preferidas  mientras revisaba mi correo electrónico, todos fueron evoluciones que el mercado fue exigiendo como consecuencia de una necesidad que ya el usuario iba manifestando.

En los 3 últimos artículos hemos demostrado que el Marketing no solo no manipula, si no que también se ha dejado de manifiesto que económica y financieramente no es rentable intentar manipular al consumidor.

¿ Entonces or qué se acusa tan injustamente al marketing ? ¿ Será que realmente no existe ningún tipo de “ oscuras ” intensiones ? ¿ Tan seguro estamos de sostener que el marketing no responde únicamente a intereses crematísticos en detrimento del interés del cliente/ consumidor ? Si estamos seguros.

Ahora bien, una cosa es la técnica del marketing y todo lo que esta pregona, otra muy diferente es lo que él o la profesional del marketing hace con los conocimientos que tiene sobre su mercado.

Usemos una analogía, las técnicas de artes marciales orientales, todas ( al menos las tradicionales ), pregonan que estas técnicas son defensivas, y que deben ser utilizados solamente para resguardar la integridad propia y la de otras personas en caso de ser atacados, esta es prácticamente la lección Nº 1 que dan los profesores. ¿ Asegura esta enseñanza tan noble que algún experto cinturón negro con impulsos de agresión muy desarrollados realmente jamás utilice su habilidad para atacar ? No, porque eso responde a actitudes y decisiones personales. Sucede exactamente lo mismo con el marketing, la enseñanza del marketing jamás promoverá el engaño o manipulación, pero un experto en marketing podrá intentar lograrlo, pero tal como fue planteado a lo largo de los 3 últimos artículos, no tiene ningún sentido hacerlo ya que el cliente/ consumidor tonto ya no existe.

Dicen que para muestra vale un botón, tal vez existan más argumentos a favor del marketing, pero entendemos que con los que aquí se esgrimen la defensa puede descansar.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *