markando - marketing con resltados

Es habitual escuchar en conversaciones cotidianas de la gente que por culpa de la intensa campaña de marketing fue inducido a comprar algo que no necesita, o que por culpa de la publicidad de tal o cual producto algún allegado  le ha presionado a adquirir la compra de dicho producto.

Estoy participando de un curso que mayormente está compuesto por gente con formación administrativa/ financiera pero como actualmente el marketing es protagonista principal en los negocios no se puede dejar de hablar de ello. Precisamente uno de los temas preferidos al hablar del marketing es  cómo esta técnica “ manipula ” las necesidades del cliente/ consumidor, y sin derecho a la defensa se condena al marketing como culpable.

En mi contexto de docente universitario suelo plantear el tema y en más de 12 años de experiencia docente jamás he tenido a alguien que parta de la presunción de inocencia del condenado.

Lamento decirles a todos estos, que mandan a un inocente al paredón de fusilamiento. Presentaré varios argumentos para sostener la defensa.

  • Si sostenemos que el marketing efectivamente manipula al consumidor, estamos aceptando que como consumidores no tenemos criterio ni capacidad de discernimiento.

Supongamos que una empresa fabricante de focos nos promete que su marca ha desarrollado una tecnología que permite que sus productos en promedio duren 3 años, más allá de las altas y bajas del nivel de tensión, de la conexión eléctrica etc. etc. y hacen un tremenda campaña comunicacional, con publicidades muy convincentes, promociones irresistibles, precio solo ligeramente superior a las demás marcas, y tomo la decisión de probar el nuevo producto. El resultado de su utilización es que no dura más que todos los demás focos que he adquirido anteriormente. Al quemarse voy para adquirir un foco para la reposición y al acercarme a la góndola de los focos me aborda la promotora de la marca referida y nuevamente promete maravillas, lógicamente que dada la situación vivida por la experiencia personal negativa que he tenido con el “ revolucionario producto ” no me dejo “ atrapar ” por la oferta de promotora. ” pero hábilmente la promotora como compensación me propone que al adquirir un foco me regalaría otro y nuevamente me dejo convencer. La experiencia resulta nuevamente negativa. ¿ Compraría esta persona una tercera vez este producto que probadamente incumple su promesa de valor ?  No solamente ya es altamente improbable que vuelva a adquirirlo sino que se va a encargar de hablar mal del producto y perderá credibilidad de todos los demás productos de dicha marca. Una marca que apuesta a que eternamente convencerá al cliente – consumidor a que mediante campañas comunicacionales y promocionales mantendrá la preferencia solamente se está auto-engañando y mal utilizando recursos financieros. La otra apuesta que haga una marca que apuesta a este esquema es que la marca identifique un nicho de tontos que se dejen convencer una y otra vez con este tipo de acciones, lo cual como profesional del marketing puedo aseverar que no existe.

En la próxima entrega les voy a exponer otra argumentación en defensa del Marketing.

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